Hoy tuve mi última clase de “Fundamentos de la Alimentación” antes del examen final. Después de 12 semanas, 9 trabajos prácticos, 2 parciales y una recuperación, me alegro que tomé este curso. Creo que esta experiencia me ayudará a trabajar con estudiantes extranjeros en mi universidad; tomar un curso en un país tiene más valor que horas de entrenamiento.
Por lo general, el curso no fue difícil para mí. Ya aprendí cosas sobre la alimentación históricamente y los nutrientes en cursos de la economía doméstica y cursos de biología. Una cosa difícil para mí fue el vocabulario (¿cómo puedo desarrollar una dieta buena si no sepa las palabras para todas las verduras o los tipos de cereales integrales?), pero es una razón que quería tomar este curso—para aprender el vocabulario nuevo. Y al final, aprendí muchísimo vocabulario, gracias a mi diccionario.
Otra cosa difícil, y me imagino que sería una cosa difícil para cada estudiante en una cultura diferente, fue el manejo del curso. Siempre hay cosas que cada estudiante (local) sabe sobre el manejo de un curso que son extrañas para un estudiante extranjero. Por ejemplo, hoy entregué mi último trabajo práctico, pero la profe me pidió todos los trabajos prácticos del curso. Claro, todos los estudiantes ya sabían que uno tiene entregar todos los trabajos prácticos en la última clase, pero nadie me dijo. No fue un problema—hice las fotocopias de todos los trabajos y los entregué. Pero ya entiendo que muchas veces un estudiante extranjero entiende la materia pero no sabe las expectaciones de un profe con respecto al manejo del curso.
En este curso trabajamos con un grupo de estudiantes en la mayoría de los trabajos. Tuve un grupo excelente. Las chicas siempre me avisaron cuando nos juntamos para hacer un trabajo y me explicaron las cosas que no entendía. Me imagino que a veces les molestaron todas mis preguntas (¿Dónde está la fotocopiadora? ¿Qué es membrillo? ¿Cuántos mililitros hay en una taza?), pero siempre eran muy pacientes. También la profe y la asistente eran pacientes y siempre me ayudaban cuando tenía preguntas.
Cuando vuelva a Wartburg y trabaje con otros estudiantes extranjeros, estoy segura que voy a trabajar con más paciencia y empatía que antes de esta experiencia. Entiendo las preguntas y la confusión de un estudiante extranjero porque en este caso, yo era esa estudiante.
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