Los miércoles siempre son días relajados. Sólo tengo una clase hasta las 3, y siempre tengo ganas de hacer algo después. Muchos de mis compañeros tienen clase hasta las 5 los miércoles, por eso tengo tiempo para estar sola. A veces corro en la costanera o en el parque, o si el tiempo está mal voy a un café para trabajar o un museo (los museos son gratis los miércoles).
Hoy después de clase fui al museo de bellas artes por 45 minutos porque el arte cambió hace dos semanas y todavía no había visto el arte nuevo. Fue bien—siempre hay una sala con fotografía y hoy me gustó mucho. Pensé en ir al otro museo después, pero decidí que no. Fui a la iglesia.
Fui al catedral más grande y más conocido de Córdoba que se llama Sagrado Corazón, ubicado muy cerca de la universidad. No voy mucho—pocas veces—pero siempre quería ir para sentarme y pensar. Y es lo que hice—me fui, me senté, me tranquilicé y respiré. No recé, no canté, no toqué a las estatuas de los santos, sólo pensé.
En este momento tengo mucho en que pensar. Mi tiempo en Argentina me ha hecho pensar en mi carrera, en mi futuro, en lo que quiero hacer con mi vida. Tengo un poco más de un mes antes de irme, y tengo que decidir lo que quiero hacer con ese tiempo. Puedo viajar, claro, pero ¿a dónde y con quién? También quiero pasar tiempo en Córdoba con mi familia y mis amigos antes de irme. Todavía quiero vivir una vida cordobesa. Tengo que enfocarme en las cosas más importantes para mí, porque me doy cuenta de que puede ser nunca vaya a tener una experiencia así otra vez.
Me tranquilicé. Y ahora, a estudiar para mis dos exámenes finales mañana…qué bueno.
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