Tengo el mejor compañero de conversación del mundo. A Leandro y yo nos gusta juntar y salir con amigos, tomar mate en el Paseo y hablar sobre las vidas. Pero siempre me dice que tengo que visitarlo en su ciudad, Jesús María. Tuve tiempo este finde, por eso fui a visitarlo por una noche.
Salí el domingo a las 3 de la tarde y llegué a las 4, más o menos. Caminamos por el centro (muy pequeño), encontramos una amiga suya y fuimos a la estancia jesuítica para tomar tereré. Jesús María es una ciudad con 30 o 40 mil habitantes, pero la ciudad tiene el sentido que es un pueblo con 5 mil habitantes. La gente siempre es amable, y se puede caminar por todos lados de la ciudad.
Encontramos otras amigas del colegio de Leandro, fuimos a un parque, y decidimos a comer en la casa de una chica. Pedimos empanadas, tomamos y charlamos por dos horas. Después salimos a ver un concierto de folklore en el centro, pero llegamos tarde y ya había terminado. Fuimos a un bar y charlamos un poco más, y después regresamos a casa. Pasé la noche en Jesús María porque no había colectivos para Córdoba muy tarde, pero salí muy temprano el lunes para preparar las cosas para la cena. Estaba muy feliz pasar tiempo con Leandro, conocer a sus amigas y aprender un poco de su vida fuera de Córdoba.
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