Después de ir a las cataratas del Iguazú, las chicas y yo fuimos al San Ignacio, un pueblo con una reducción famosa de indios guaraníes. He aprendido bastante sobre las reducciones en esta región en mis cursos acá y quería verlas en vivo. San Ignacio fue un pueblito muy lindo, la gente fue muy amable y fue un lugar perfecto para quedarnos por dos o tres días.
El jueves por la tarde fuimos a la reducción San Ignacio Miní, ubicada en el pueblo. La reducción fue fundada en el año 1610 por los sacerdotes José Cataldino y Simón Masceta. Esta reducción sufrió los ataques de los bandeirantes o mamelucos, pero se salvó y se estableció en otro lugar. En 1696 se estableció definitivamente en este lugar, donde las ruinas están. Fue restaurada en los años 1940. Pasamos por todos lados en la reducción—la plaza, el lugar de la iglesia y las viviendas.
Por la noche, fuimos al espectáculo de las luces y los sonidos en San Ignacio. Fue en la reducción a la noche. En unos lugares en la reducción, había una manga que roció el agua como una pared, y un proyector mostró las imágenes en la pared de agua. Fue genial—con una narración y el movimiento de las imágenes en toda la reducción, el lugar parecía vivo.
También por la noche conocimos a un tipo de Bélgica. Nos encontró en un restaurante cuando esperábamos el espectáculo. Comimos y hablamos—él no sabía mucho español. Estaba viajando por Brasil y Argentina por tres o cuatro meses. Hablamos sobre los viajes, la Argentina, nuestras vidas, etc. Siempre me gusta conocer a las personas de otros países, especialmente de Europa, porque cada país tiene una forma de la vida y un gobierno distinto. Por media hora, hablamos sobre el sistema de la salud en Argentina, los países de Europa y EEUU. Son muy diferentes y me interesa aprender cómo funciona en otros países. La administración de la medicina no es perfecta en mi país, y es algo en que pensar.
Esta mañana fui con Linda a otra reducción, Santa Ana. Subimos el colectivo en San Ignacio, preguntamos a la gente dónde estaba la reducción de Santa Ana, y listo. Caminamos por la reducción—más pequeña que la de San Ignacio, pero parecida. Había otra reducción entre San Ignacio y Santa Ana, pero las dos son las más populares.
Estoy feliz que hemos ido a las reducciones. Las estudié en el curso intensivo en julio y de nuevo en el curso de diversidad regional, pero aprendí más en dos días acá que en toda la teórica de los cursos. Hay mucha historia acá y a mí me encanta aprenderla.
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