Ayer llovía todo el día y no tenía ganas de hacer nada por la tarde o la noche. Estaba por ponerme mis pantuflas y leer un libro con una frazada, pero mi amigo Javi me preguntó si quería hacer algo, ir al cine tal vez. Bueno, habíamos querido ir al cine por una semana, y ¿por qué no? Dejé mis pantuflas y salí por la lluvia.
Fuimos a la pelí Wall Street II. Generalmente no presto mucha atención a las cosas de Wall Street; no me interesa mucho y es un sistema complicado. Pero lo que pasó en la pelí me hizo pensar en los ideales y la obsesión con la plata en EEUU.
No es un secreto que por lo general la gente de EEUU es motivada por el dinero. Es un país con una economía capitalista y la motivación por el dinero ha creado muchos éxitos en los negocios. Sé que soy una víctima, no…víctima es una palabra demasiado fuerte…sé que soy una persona motivada por el dinero también. Creo que no está mal. Pero cuando el dinero se hace una prioridad en vez de la familia y los valores humanos, sí, está mal.
En una sociedad capitalista, trabajamos y trabajamos, y ganamos más y más dinero, ¿para qué? Claro, tenemos que ganar dinero para soportarnos y soportar a nuestras familias. Pero veo muchísimas familias en EEUU que tienen vidas cómodas, y todavía los padres trabajan horas ridículas—60 o 70 horas por semana. ¿Para qué están trabajando? No sé.
Temo que cuando trabajo en el “mundo real” vaya a ser atrapada en la trampa de la plata y el status. Lo no quiero.
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