Sunday, September 19, 2010

PATAGONIA—Puerto Madryn

Durante la semana del estudiante (vacaciones de la primavera), fui a Patagonia (el sur de Argentina) con unos amigos (Katie Senor, Katie Stephens, y Breezy Botello) por 10 días. Fue un viaje increíble, y tengo mucho que contar. Por eso, decidí contar las historias del viaje en partes, dividido por los lugares principales. Pongo los escritos en las fechas correctas del viaje en el blog.

Después de mi clase el viernes, el 17 de septiembre, salimos del terminal del ómnibus. Decidimos pagar un poquito más en los viajes muy largos y sentarnos en los asientos “camas” y no “semi-camas”. Para mí, la única diferencia era que los asientos “camas” eran un poco más anchos; en el futuro no necesito sentarme en las “camas”. El viaje de Córdoba a Puerto Madryn fue 22 horas; llegamos al mediodía el sábado. El dueño del hostel estaba esperando nosotros, y nos llevó al hostel.

Había dos dueños del hostel en Puerto Madryn, una pareja de 45 años, más o menos, con dos niños. Era un lugar muy cómodo con una cocina y un comedor. Había unas cosas sorprendentes (necesitamos pagar 10 pesos para usar una toalla después de la ducha?? En serio?), pero los dueños nos ayudaron y nos ofrecieron consejos.

El sábado por la tarde encontramos otro amigo del programa y alquilamos bicis para ir a una playa 20 kilómetros al norte de la ciudad. Fue interesante…nadie nos dijo que muchas de las calles entre la ciudad y la playa eran de arena. Con mucho viento y la ruta de arena, hicimos mucho ejercicio andamos en bici. Cuando llegamos a la playa, compartimos un mate, miramos las ballenas en el océano y sacamos muchas fotos. Hizo frio, pero había familias con niños en la playa también.

En la vuelta, Katie, Katie, y Breezy decidieron hacer dedo y esperar un auto porque no querían andar en bici nada más, pero Ariel y yo regresamos por bici. Los tres la conocieron a una pareja (pues, pensamos que era una pareja) muy simpática que los llevó a la ciudad, y decidimos salir con ellos por la noche para agradecerlos. Después de reunir con el guía del tour (para el próximo día) y cenar, salimos a un bar con la pareja y sus amigos.

El domingo, salimos del hostel muy temprano para ir a la Península Valdez con un guía, Luís (era difícil explorar la península sin un auto, y él ya conocía los lugares para ver los animales…el tour era un poco caro, pero valía la pena). Luís nos explicó la historia del Puerto Madryn (o me explicó cuando los chicos estaban durmiendo en el viaje, jaja), y identificó los animales en el paisaje. Miré un amanecer hermoso, y me encantó ir a la península temprano porque no había otra gente; era una mañana muy tranquila.

En la península, vimos los pingüinos, los lobos marinos, los elefantes marinos, las maras, los ñandús, muchos pájaros, y más animales que no recuerdo. Sacamos fotos cerca de los pingüinos, y ellos no tenían miedo de nosotros. Miramos los elefantes marinos relajando en la playa, y vimos una hembra que recién había dado la luz y estaba comiendo la placenta. También fuimos en un barco para ver cerca las ballenas. Aprendí que cuando una ballena tiene su cola fuera del agua, a lo mejor es una hembra que dará la luz pronto o recién dio la luz. Las ballenas sólo están cerca de la península entre septiembre y noviembre; esto es porque decidí ir a la Patagonia en septiembre y no en diciembre después de mis clases.

Regresamos al Puerto Madryn a las 4 de la tarde para subir otro ómnibus para Rio Gallegos y después Ushuaia. En el ómnibus lo conocimos al asistente del conductor, que se llama Sebastián. Le gusta hablar con nosotros; nos contó las historias de su trabajo, tomó un mate y unas galletitas con nosotros, y nos preguntó sobre nuestra experiencia en Córdoba y Patagonia. También descontó el precio de nuestros boletos a Ushuaia… ¡qué buen hombre!

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